¿Puede que TikTok sea un espacio en el que los adolescentes se diviertan... con su familia?

Que en TikTok los reyes son los adolescentes es un hecho, y que gran parte del mérito lo tienen sus padres, también.

Puede que la curva de aprendizaje de esta red social tenga la pendiente perfecta para que cualquier persona que no entiende las referencias al ‘Príncipe de Bel-Air’ acabe diciendo ‘no tengo ni idea de cómo va esto’ justo después de descargársela.
Eso quiere decir que los mayores de casa tienen muy poco interés (aunque durante la cuarentena esta tendencia ha cambiado) en dedicarle a esta aplicación todo el tiempo que requiere.

En TikTok tendríamos dos tipos de usuarios muy definidos: los que generan contenido y los que lo consumen. No es una red social tan cómoda como el resto, en la que se sube una foto o se comparte una idea con solo texto. Aquí hay que sudar la camiseta, muchas veces literalmente. Aprender a utilizar las herramientas, seguir tendencias, ponerle interpretación, tener ingenio a la hora de editar el vídeo…

Por fin se acabó la era de ‘los guapitos y guapitas de cara’ para dejar paso a un contenido más elaborado. Independientemente de que los vídeos de gente guapa sean un éxito asegurado, ahora no es un factor imprescindible porque el humor y el absurdo se han colocado por encima. ¡Aleluya!

¿Qué tiene que ver todo esto con los padres y la familia? Pues bien, en la pirámide de cosas que los humanos adoramos ver ahora están:

  1. Gatitos y perritos, inamovibles en la cúspide
  2. Madres, padres, abuelas, abuelos, hermanos, cuñados y familia en general vacilando o siendo vacilada

¿Por qué? Porque hay algo de genuino y natural en todas esa reacciones de personas que no saben muy bien qué está pasando o qué va a pasar con ese vídeo. Tampoco la repercusión que tiene. Y todos esos factores hacen que salga a la luz lo que más nos emociona: lo auténtico.

Causa hasta cierta ternura ver a una familia desde dentro, no solo por lo identificados que podamos sentirnos con sus dinámicas o expresiones, sino también por ese toque de intimidad. ¿Cuáles deberían ser los límites de esa intimidad? Eso ya da para otro artículo.

Pero yendo al grano y a lo mamarracho, que es para lo que nos descargamos estas aplicaciones: ¿cómo resistirse a las reacciones de esos progenitores escandalizados por la canción de Bad Bunny?

https://www.tiktok.com/@joexx/video/6807620530317905157

O los grandes desafíos como: ‘¿a cuántos likes tiene que llegar el vídeo para que dejes de fumar?’

https://vm.tiktok.com/J8Qt8GH/

¿O a todas las bromas y sustos que a los que los someten?

https://vm.tiktok.com/J87yf9X/

Más de cuatrocientosmil likes por un ‘te gusta, ser tonta’. Una obra de arte.

La cuestión es que a pesar de parecer que estén ‘fuera del universo TikTok’, hay una necesidad, sea más o menos interesada, o incluso más o menos consentida, de que la familia forme parte de ese contenido. 

Si tú tuvieras dieciocho años ahora mismo, ¿crees que tu familia sería ‘TikTok friendly’ o no? Porque incluso sacar a tus padres de quicio y que te castigaran sin móvil podría parecerte justificable si consigues hacer un TikTok viral.

https://vm.tiktok.com/JL1UroJ/